domingo, 28 de junio de 2009

La Diampira

El otro día iba con mi mujer a recoger a nuestra hija cuando vimos un grupo de personas llorando por un chavito que estaba muerto, al parecer un animal lo había mordido o algo así. En ese momento mi esposa y yo nos miramos como diciendo "Oh, oh, ¡La Cabrita!", y apretamos el paso hacia la escuela.

Llegamos al panteón y buscamos el Mausoescueleo. Ahí preguntamos a los maestros por la Dianija, ellos nos respondieron con naturalidad que estaba enterrada durmiendo la siesta y yo me puse punk. Les dije "¡No mamen! ¿Cómo que enterrada? ¿Qué tal que le falta el aire y se muere?" Ellos me miraron con calma mientras pensaban "Ay, este pendejo. ¡No se puede morir! Por eso me caga tratar con papás mortales." Pero contuvieron su ira y sólo me dijeron que me tranquilizara que ella estaba bien.

Yo seguía preocupado porque en casa soy el primero en correr cuando la Diana se despierta, pero en eso la tierra se empezó a alzar, como como en caricatura de Bugs Bunny, y yo me sorprendí por la fuerza de mi hija que segurito había olido a sus papás y se había despertado, pero no, nomás era un topo que me dijo todo estaba bien, que todos seguían durmiendo y como yo seguía preocupado me invitó una chela, pero al ver que mi susto crecía me dijo "No hay tos, yo invito."

Regresamos de la chela justo a tiempo porque la Diampira se había despertado al fin y caminaba hacia nosotros, mi chiquita, toda linda toda ella, toda vestidita de negro, con su pielecita toda blanca, más blanca que su padre lechues, con su pelo grisalbino y sus ojitos como de gato. Mi mujer la cargó y me dijo emocionada ¡Mira, ya le salieron sus colmillitos! Yo le aventé unas pupilas tiernas y descubrí un hilito de sangre (no sé, tal vez de niño) colgando de sus labios...

En eso que me despierta un grito de Diana reclamando su lechita y me levanté para darle su biberón...

...por cierto, ya le están saliendo los colmillos.

domingo, 21 de junio de 2009

Beso en Braile

Ven,
te guardé un pedacito de noche
y dos gramos de oscuridad
bajo mi ala.

Léeme la frente,
camina tus dedos por mis cejas,
cada bache que te encuentres
es un beso telegrafiado
en el que me quedé esperándote,
llénalos con tus labios en corazón.

Pule con tus manos
las espinas de mi cara,
son un boceto de mi traje
de hombre maduro,
ese que te da risa.

Debajo de cada ojo hay una bolsita
donde guardo el miedo que te arrebato
y los sueños que me brinco
por respirar tu cabello
de nube dorada.

Escucha mi hombro,
es hora de dormir.

BesoBraile.jpg

martes, 16 de junio de 2009

Avant-Garde es Mierda en Francés

Uno no sabe que tan pinche puede ser la vida hasta que escucha Cambridge 1969 caminando por el Túnel de la Ciencia en la estación del Metro La Raza en el DeFe.

Background:
Mi espíritu obsesivo compulsivo me hizo llevar mi escarabitlismo hasta límites no explorados por su servilleta. Comencé poniendo en orden mis emepetrés, agregándole las letras, carátulas, autor (considero justa la fórmula McCartney/Lennon para las rolas de Paul, cosa curiosa ¡John también lo consideró así, perra maldita!), etc. El siguiente paso era calíficar las canciones para saber cuales debían ser lo primero en borrar del iPunk, lo que no me importaría perder en primera instancia (como Revolution 9), uno creé que 30GB es mucha música hasta que las llena y aun quiere más, Más, ¡MÁS!... Tonces debíamos oir todas las rolas de Los Bitles. Me apegué al orden cronológico de los discos según el canon oficial, ignorando los álbumes gringos y los singles, a cada rola le llega su momento gracias al Past Masters y un poquito de paciencia. Al terminar los discos de la BBC se me metió la enfermiza idea de continuar con los trabajos en solitario de los 4. Ahí se complicó todo.
Tuve que regresar unos años, justamente a 1967, después del Revolver, y jetearme con el Soundtrack de The Family Way, seguir con el Pepper, el Magical, el Blanco... Wonderwall Music es Harrison más hindú que nunca, pero soportable. Todo sería más fácil después del 69, después de los álbumes experimentales de John con Yoko y acercándonos dramáticamente al final de la banda... Aquí debo decir que jamás había escuchado ninguno de los discos experimentales completo, oir a Yoko diciendo John y a John diciendo Yoko durante más de 6 minutos era más que suficiente.

Ahora bien, mi reciente búsqueda de trabajo me acaba de llevar al otro lado de la ciudad, justamente a la colonia Industrial Vallejo. Para un sureño sin coche es un rudo trayecto (quizás con coche lo es más). Mi ruta consistía en tomar la línea 3, a la altura de Copilco, de ahí al otro lado de la línea a la insufrible La Raza, trasbordar a Instituto del Petroleo (línea 5) y de ahí a Norte 45 (¿sabían que hay una estación llamada Norte 45?... Yo no, tiene una rosa de los vientos en el logo y está en la línea 6). No hay pedo, pero... el playlist de mi plan obsesivo por oir todo lo publicado por los Fab4 comenzaba el día con Unfinished Music No. 1: Two Virgins... ¡Maldita Yoko!


Mi recorrido comenzó en la parte sur, en la linea verdeverde, no verdequenosabesiesverdeoazul.

Cuando por fin llegué a la estación La Raza y su terrible Túnel de la Ciencia para cambiar de línea... El tunel de la ciencia es un enooorme túnel con chingo de fotografías para ilustrar el paseo del Metronauta con fotos de gran formato de plantas (polen en microscopio, cactus), animales en close up (unas lindas rayas de cebra bien cerquitititas), la tierra desde el satélite (la blanca Mérida se ve bien blanca desde retelejos), mamadas del espacio que sólo a un científíco con presupuesto y tiempo libre se le ocurrirían (ora vamos a tomarle una foto al Sol con rayos x... ora sin rayos x).


Al centro del túnel hay un pasaje con la bóveda celeste (o sea, chingo de estrellas con sus constelaciones bien trazaditas e ilusTradas para que Sagitario parezca un centauro y no un dibujo de mhija al chilazo) y ¡con luz negra!


Se ve bien perrón... la primera vez. Suena bien el paseo, de hecho, hasta está chido... ¡LA PRIMERA VEZ! Pero desde que recuerdo las putas fotos son las mismas, lo que era novedá, al tercer paseo se vuelve la misma monotonía. Debería haber un metro que te lleve de La Raza a La Raza, y le podemos meter unas tres estaciones en medio (podrían ser la estación Cebra, la estación Constelaciones y la estación Fotos Mamertas del Sol) ese puto túnel es más largo que la distancia que hay entre estaciones de otras líneas, hay unas en las que si uno se asoma al túnel, puede ver la próxima estación, y no es necesario comer muchas zanahorias pa tener vista di águila ni invocar a su tótem sagrado, no, uno puede ver sin esfuerzo a los metronautas de la siguiente estación y con un poquito de volumen en la voz ¡hasta saludarlos! Muchas veces he pensado que corriendo puedo llegar más rápido a ella que esperando al pinche metro, pero eso sólo haría que me aleje del convoy que está por venir, siempre está por venir... sin tomar en cuenta el riesgo de ser freido por los rieles o por los hombres topo de la Ciudad de México... Ya me desvié... El caso es que el dichoso Túnel de la Ciencia está bien pinche largo y aburrido. Y en mi playlist comenzaba Cambridge 1969 del horrible Unfinished Music No. 2: Life With the Lions... ¡Maldita Yoko! No sabía si reir o llorar, el único momento ameno fueron unas lindas nalgas extranjeras que tuve que rebasar por la puta prisa.


Lo siento, no hay foto de las nalgas, pero para su consuelo, les dejo la portada del insufrible disco (John está en el suelo y Yoko en la cama, no se vayan a confundir).

Pero el suplicio apenas comenzaba. En la línea 5 aun debía esperar el metrotequegrandotelimpiezotequecomparacionconelcamiondemicom padreJilemonquevaalpanteon, avanzar dos estaciones y trasbordar de nuevo a la línea 6 en Instituto del Petroleo. Al comenzar a caminar me vinieron recuerdos a mi mente, por alguna razón yo ya lo había recorrido, no recuerdo por qué chingados, sólo recuerdo que era muuuuy laaaarga. Ese cambio de línea se avienta un tiro con el Túnel de la Ciencia y le rompe su madre en aburrido. La monotonía llena de fotos viejas se convierte en una monocromía crema pared del metro eterna. Sólo aderezada por unas putas esculturas de algún artista con poco presupuesto y mucho tiempo libre. Son de poco presupuesto porque este arte-objeto reutiliza tambos de petroleo (que quiero pensar vacíos) juntándolos con un superpegamentoin dustrialdeaynomames en formas tan creativas que en plena estación puedes ver una o dos que parecen idénticas, pero que un ojo adiestrado (como no es el mío) capta las sutilísimas diferencias (o sea, yo no), las impresiones antípodas del alma del artista en dos momentos de su vida disímbolos y que sólo encontró paz al pegar tambos para hacerle honor a una estación del metro llamada Instituto del Petroleo. Y en el iPunk sonaba Radio Play del disco arriba mencionado. Tenías razón, John, Avant-Garde es mierda es francés.

¿Avant-Garde? ¡Que hembra!
-Les Luthiers.


¿Notan las diferencias?


No se dejen apantallar, en realidad se ven más culeras a color y sin acercarse tanto.


Por lo menos el caballero les halló un fin útil a las esculturas.
Aprovecho la interrupción para aclarar que las fotos son cortesía de usuarios incautos de Picassa, Flicker y Panoramio, así como una descortesía de mi parte el no linkearlos, pero ya me tardé mucho y me dio mucha hueva. Sólo la última (la del don acostado en los tambos, la de akí arribita) es de Francisco Mata Rosas, fotógrafo tepiteño, dense un rol.

Encore:

Dear John:

Efectivamente, todos tenemos algo que esconder tú hubieras escondido al pinche chango que te mermaba la cabeza... OK, OK, estabas enamorado, lo entiendo, pero ¡por lo menos hubieras escondido tus 3 pinches discos experimentales, cabrón!

La próxima vez que veas a George allá en el cielito de los cabronsísimos dile que me debe una... Su puto Electronic Soud me hizo alejarme más de la música electrónica. ¿Cómo pudieron hacer esas mamadas antes de Something y Come Together?

P.S: I hate you (esto es para Yoko).

lunes, 25 de mayo de 2009

Crisis

Antenoche desperté del insomnio recurrente.

El gusano tenía hambre.
Me quitó los piojos
y se preparó una ensalada con su jugo,
como plato fuerte se sirvió
unos sueños guajiros a la vinagreta,
y como entrada
se preparó un caldo de ángel.
Entonces se sentó a comer.

Ese día, el cabrón me abandonó;
se plantó frente a mí
(desplumado como estaba,
con las alas mutiladas,
desalado,
deshojado,
desangelado)
y me dijo con su tono serio y triste.
—¡Este es el colmo!
No me supiste cuidar.
Ahora te dejo y te quedas solo.—


Salió por la ventana
cojeando del ala izquierda.

Me senté junto al gusano
y me tragué mis reproches.
"Siempre pensé que tú me debías cuidar a mí.
Tú te apellidas 'Delaguarda', Yo no."

Escribí en un papel que metí a mi boca.

Mientras masticaba mis pensamientos
le dije al gusano:
—Nomás le encargué la puerta,
sólo eso.
Tan bien la cuidó que hasta tú te metiste.—
El gusano siguió comiendo.
—¿Sabes?— le dije—
Creo que en verdad es ciego,
después de todo no estoy solo como dijo,
ahora tú estás conmigo...
¿Te puedo llamar Cris?
Crisis me deprime.

El gusano abrió la boca,
creí que iba a reir,
pero sólo bostezo;
luego me pidió un postre.

Ya no había nada en la alacena,
(sólo una araña burlona y la vergüenza,)
así que no lamenté lamerme
la mermelada de la mente
y con ella escribí un poema dulce
que serví en un platito,
fue entonces cuando habló:
—Güey, esto ni yo me lo trago.— dijo
y eructó después.

El humo de su esófago
apretó las venitas de mis ojos
hasta dejarlos como frente de histérico.
Ese día empezó el insomnio.

Antenoche desperté del insomnio recurrente
que bailaba con mis párpados hinchados.

Lo primero que noté
fue que el gusano era más grande.
Ya se había devorado los cubiertos,
la vajilla
y los muebles del comedor.
Ya era seis veces más grande y asqueroso.

Mi preocupación había engordado con él
y yo me sentía muy flaco,
con esa anemia de saberte un fraude,
de saberte tan enjuto,
tan seco,
que sabes que no alcanzas
a llenar las expectativas de alguien...

Justo al centro del vacío de mi cuartito,
bajo la alfombra viscosa
que eran las huellas del gusano,
encontré mis versos dulces
ya sin plato,
despreciados por el hambre del ojete.

Eran tan empalagosos
que yo tampoco me los pude tragar,
pero comencé a alucinar barato
y por los oídos:

"Buenas noches, estimados radioescuchas,
estamos en su programa favorito:
Ausencia de Mujer.
Les habla su anfitriona y amiga:
Lluvia Amor.
Esta noche,
tenemos un poema bellísimo
que nuestro amigo Mauricio
escribió para... para...
Cris... Cris... Cristina
y dice así:
Quiero un beso de cereza
como dulce recompensa
para el hombre que te piensa
y te trata cual princesa."


Hice una mueca de desprecio y dije:
—Vomitaré si vuelvo a ver
un verso verde, vacío y visceral.

El poema empezó a llorar
y para consolarlo dibujé en su dorso
un esbozo de Karl Marx.
El pequeño, ya ilustrado,
comprendió las bases de la economía,
el capital,
las leyes de la mercadotecnia
y la producción en serie
de nada serio.

Sólo así asumió su bastardía
y aceptó que en principio
fue creado para comer.
Lo sumergí en un frasco
con lágrimas no derramadas
que caducaron con la musa
y le di por nombre: Laruz.

Laruz me dijo que se sentía solo,
le quité una costilla
y con ella escribí catorce poemas al minuto
con instrucciones:
"Sólo agregue una dedicatoria
y sírvase bien caliente.
(Patente en trámite.
Evite el exceso.)"


Esa noche concebí por las costillas
seis discursos con doble sentido
y sin dirección,
los escribí con las patas
y lo mandé a Tlatelolco.
Escribí también el guión
para dos programa de comedia,
dos telenovelas,
siete comerciales para trasnochados,
un monólogo de gorra,
cuatro tomos de una guía para padres
y una novela de superación personal
con cinco pasos infalibles
(e inflables)
para alcanzar la plenitud,
la beatitud,
la felicidad,
el amor
y la sabiduría divina,
escrita bajo el formato de Corín Tellado
y otras Vanalidades.
Sería la primera de la colección Pensamientos,
también tenía una moraleja
amoratada y añeja.

Inspirado por mi nuevo material
quise poner un escritorio público,
pero el jardín estaba ocupado
por un poeta de castillo
y un triste,
que no pendejo.

Antenoche desperté del insomnio recurrente
y apenas ayer regresé del monte.

Antes de salir de mi casa
encontré una moneda macilenta y cobriza.
La metí en un vaso de coca
y sus ácidos me la devolvieron dorada.
No tenía denominación, ni escudos,
sólo un lema en el canto:
"YoSoYAteoPoetAYoSoY".

Metí la moneda al morral de mis tiliches,
junto a Laruz, mis otros bastardos
y un cartel que decía:
"Se hacen trabajos de escrituría.
Se componen sonetos descompuestos.
Se venden versos baratos y comestibles
(o combustible para el boiler)."


Llegué al Zócalo,
me senté a un costado de Catedral
con mi cartel a los pies.
A mi derecha estaba el hijo de un carpintero,
a mi izquierda, un ruquito teporocho
con una guitarra roñosa y un letrero:
"Se visten Niños-Dios".

Él puso las caguamas,
yo los tabacos.
Él puso la roña,
yo la risa.
Y nos olvidarán todos...

Un hijo de Suchi,
se llevó la novela,
dejó una demanda a cambio.
Luego la vendió
con un diamante en la portada.
¡Todo un Beast Seller!

A punto de sopor
me gritó la tripa;
recordé las tortillas fritas,
manjar de mi infancia,
recurso de mi pobreza ignorada.

El aroma del aceite con limón,
de disco de maíz con sal,
vino con la voz de las manos
sin anillos de mi madre:
—Mis piedras se volvieron salvajes— decia.
Recogí mis cosas
y me fui pa'l monte.

A las faldas del Monte Impío
hice cola de necesidad
con olor a mercado.

Una joven remata su anillo.
Un caballero ofrece apellido y esponsales.
Dos hijos bastardos venden camilla,
el viejo en ella va de regalo.

Detrás del mostrador
un monje con anteojos y leontina
les va poniendo precio,
lo justito y nada más
(tal vez menos).
En la caja de la derecha
te cortan la paga.
Asistencia privada de igualdad.

En la ventanilla ofrecí
mis iletradas montaraces.
—Harta arte.—
Bailó el valuador.
Del morral brincó mi moneda.
—Sol: yo gano;
águila: tu pierdes.—
Gimió el monje.
La moneda cae de canto.
—¿Cuánto por la dignidad?.—
Sonrió chimuelo.
—No, no vendo mis zapatos.—
Dije moneda en mano.

Por mis textos me dieron
tres patadas,
un empujón hasta la puerta
y una boleta de empeño.

Antenoche desperté del insomnio recurrente
y dentro de quince días me toca refrendar.

Un gargajo en los anteojos,
con eso pagaré.
Buen trato
maltratado.



FIN.
.















Epílogo:
Cuando volví del monte
ya no estaba el gusano,
dejó una nota en un trozo
de papel estraza:
"Niño de los piojos:
Salí a buscar al ángel,
se me antojó otro caldo.
—Cris."


Es tiempo de cambiar la cerradura.

jueves, 21 de mayo de 2009

Hembra Dulce

Hembra Dulce.jpg
Hembra dulce que estás recostada
enamorada sea tu nombre
venga a mí tu cuerpo
y hágase tu voluntad así en la cama
como en el suelo,
dame hoy el amor de cada día
y perdóname la lujuria
como yo a ti te perdono
cuando ni tú te entiendes
no me dejes terminar sin tu pasión
y dame tu humedad.

Amén


La primera imagen es una ilustración que mi Flaka hizo expresamente para este texto.
Recientemente y gracias al Maik conocí la obra pornoerótica de Mark Blanton y al hallar la imagen de aquí arribita quise anexarla a este post.